·RECORDANDO A MI ODIADO Y QUERIDO BASTÓN BLANCO·
Dicen que del amor al odio hay un solo paso, pero he de confesar que para dejar de odiar a mi hoy querido bastón blanco, mis pies han tenido que recorrer miles de pasos junto a el. No es nada fácil asumir la necesidad de tener que utilizarlo, como tampoco lo es, el aceptar el proceso de ir perdiendo la visión poco a poco y resignarse a que a pesar de tantos avances médicos, no haya cura.
Cuando empecé a aprender a cómo usar el bastón blanco, mi único objetivo era, el de no depender de nadie para desplazarme, y como «el fin justificaba los medios», poco me importo que el bastón dejase en evidencia mi discapacidad ante los demás, así que jamás he sentido vergüenza por usarlo... no obstante, durante mucho tiempo, mi bastón no paso de ser más que un simple objeto, útil y necesario, pero engorroso y no muy querido. A pesar del rechazo inicial y del poco afecto, por su valiosa ayuda, con el tiempo he aprendido a darle el lugar y la importancia que se merece.
La vida es un largo camino y yo lo recorro con un bastón blanco, lleva ya conmigo siete años, a el debo agradecerle, y no solo hoy 15 de Octubre, día del Bastón Blanco, sino los 365 días de año, que haya hecho de mí una persona independiente y capaz de movilizarse por sí misma. Las personas te fallan... ¡Mi bastón blanco, jamás!.
✓
·Aprovechando la ocasión, también quiero dar un toque de atención a todos aquellos que escogieron por oficio la política y que tienen la responsabilidad de velar por el bienestar de todos sus ciudadanos· Muchas son las leyes y normativas que amparan a los derechos de las personas con discapacidad, pero de poco sirven cuando se hace caso omiso a su cumplimiento.
· · · · ·

·Las calles son de todos pero NO lo son del mismo modo para todos· Salir a la calle es complicado para cualquier persona con limitaciones de movilidad , pero para quienes carecen del sentido de la vista es un desafío diario: pivotes, papeleras, postes o señales de trafico mal situadas, alcorques sin protección, carteles de bares y restaurantes, mesas, sillas, ceniceros, vallas (que usa la policía local para cortar las calles, y que luego dejan abandonadas en cualquier lugar), artículos de los comercios, aceras en mal estado de conservación, coches mal aparcados o estacionados donde no deben, bajo la consabida excusa de «son solo cinco minutos», y que según parece son invisibles para la policía; después están los despropósitos, pavimentos táctiles para invidentes que no se respetan y que te llevan directamente a chocar contra las terrazas de los bares, situadas en aceras que ni tan siquiera cumplen la anchura mínima de paso para los peatones, y que te obligan a descender a la calzada (esto es un peligro para todos y otra forma de crear más problemas a los que ya tienen problemas)... y un largo etc.
La mayoría de las actuaciones aquí descritas no son un tema de coste... más bien son de sentido común.
ͼ(-•﹏•-)ͽ
Nosotros pagamos impuestos y votamos, pero por lo visto no alcanzamos la relevancia necesaria para dejar de ser ciudadanos de segunda; con demasiada frecuencia la persona discapacitada es contemplada como «ya se las apañará», y yo puedo entender que esa sensibilidad no este en la agenda, ni que se obtenga con el cargo de alcalde o de concejal, pero sí tienen la «obligación» de velar porque se cumplan las leyes y las ordenanzas. Ya hace mucho tiempo que esto dejo de ser un tema de concienciación, porque de lo que se trata es de poner en practica las leyes que no se cumplen.
Así que creo que ya va siendo hora de que se deje de mirar a la persona discapacitada desde el balcón del ayuntamiento y que se haga «a pie de calle», porque si bien es cierto que ésta es una labor de todos, los primeros que deben de dar ejemplo no lo hacen.
Nadie dijo que la vida fuera fácil...
pero en muchas ocasiones
hace más el que quiere que el que puede
▲